Situado al norte de Huesca, Sobrarbe es paso obligado a uno de los ecosistemas más espectaculares de la Península Ibérica: Los Pirineos, Antiguo condado medieval, tuvo por capital hasta la definitiva conquista de Aínsa a Santa María de Buil. Aínsa es la puerta de Sobrarbe. Situada entre los ríos Ara y Cinca, conserva un evocador conjunto medieval y es a la vez punto de partida y acceso a los valles pirenaicos de Broto, Vio, Pineta, Bielsa, Gistaín y Ordesa. En el interior de su territorio, guarda uno de los Parques Nacionales mejor conservados, el de Ordesa y Monte Perdido. Con una extensión de 23.000 ha., guarda celosamente los paisajes más espectaculares de todo Sobrarbe: lagos, cascadas, circos, glaciares… y una flora y fauna abundante y dispar donde encontramos especies como el bucardo (cabra montañesa), andinas, garduñas, martas, armiños, nutrias, águilas, quebrantahuesos...


En el mismo cauce del río Ara se encuentran pequeños pueblos donde las magníficas panorámicas contrastan, con pequeñas muestras de arte medieval. A 7 kilómetros de Aínsa se encuentra Boltaña, ciudad de bellas y entrelazadas calles de gran sabor popular, donde destaca la mansión de Juan de la Corte (1573), y la iglesia gótico-aragonesa (s. XVI). El curso del Cinca, nos llevará desde Aínsa hasta Bielsa. En el recorrido, pequeños pueblos como Labuerda, Lafortunada o Laspuña guardan lo mejor de sus tradiciones e historia bajo la presencia omnipotente de la Peña Montañesa. En este recorrido, se nos abrirá la interesante posibilidad de acceder al Parque Nacional de Ordesa a través del Cañón de Añisclo, o de descubrir el tipismo del valle de Gistaín (Chistau) y los pueblos de Plan y San Juan de Plan.


El belsetán, que se habla en Bielsa, confirma la fuerte personalidad de sus habitantes, que se desborda en los originales carnavales, sin duda los más característicos de la comarca. Desde Bielsa, podremos acceder al valle de Pineta, donde se encuentra el Parador de Turismo de Monte Perdido, en la ladera del macizo de las Tres Sorores (3.355 m.). En los diferentes valles, que constituyen el histórico condado de Sobrarbe, se siguen manteniendo unas fiestas tradicionales llenas de autenticidad y sabor popular. Los valles de Bielsa y Gistaín han mantenido los carnavales sin interrupción como fiestas tradicionales. Las fiestas de moros y cristianos constituyen en Aínsa una manifestación folklórica de amplia participación popular. Cada dos años, el 14 de septiembre, los vecinos de la villa representan en la plaza Mayor del pueblo La Morisma, obra teatral en la que se escenifica la leyenda que dio origen a la creación del reino de Sobrarbe.


La madera es también una importante riqueza de este territorio. Los troncos, cortados y pelados en los bosques pirenaicos, eran transportados a través de los ríos hasta las tierras bajas, donde las comunicaciones eran mejores y se encontraban los aserraderos. Desde 1983, con la participación de viejos navateros de Puyarruego, Escalona y Laspuña, se celebra en esta última localidad ribereña la fiesta de las navatas. Esta cita se ha convertido -en el mes de mayo- en el encuentro de aficionados y expertos de toda España en el viejo oficio de descender la madera utilizando los ríos.
Pero los cauces fluviales, tan abundantes en Sobrarbe, son también aprovechados para la realización de numerosos deportes. En Aínsa, Kayak Aguas Blancas facilita la práctica del piragüismo en aguas bravas y remansadas. En Gerbe, a orillas del embalse de Mediano, se nos ofrece la posibilidad de descubrir Sobrarbe desde una perspectiva distinta: el cielo. La práctica de deportes aéreos y cursos de vuelos en ultraligero biplaza es una pequeña muestra más de las infinitas posibilidades que nos ofrece Sobrarbe.