

Sin embargo, son muchas las riquezas arquitectónicas que merecen una visita: el Palacio de los Condes de Ribagorza en Benasque, el Santuario de la Peña y la plaza porticada de Graus, los conjuntos monumentales de Fantova y Perarrúa o la espectacular Montañana, declarada conjunto histórico artístico que nos traslada a la Edad Media. En Panillo nos encontramos con el templo Budista Dag Shang Kagyu.
La existencia de amplios espacios naturales hacen de la Ribagorza un lugar idóneo para las actividades al aire libre: rafting, barranquismo, montañismo, y escalada, piragüismo, senderismo, bicicleta de montaña, pesca, caza, paseos a caballo… son sólo algunas de las propuestas entre las que no falta el parapente, deporte en el que Castejón de Sos es referencia mundial.
Los amantes de los deportes blancos también encuentran su paraíso en La Ribagorza, concretamente en el valle de Benasque, donde encontramos la estación de esquí alpino de Cerler, la más alta de los pirineos, y el centro de esquí nórdico Llanos de Hospital.
Y los que prefieran descansar y relajarse, pueden hacerlo en los balnearios de Benasque y en el de Las Vilas del turbón, en Campo.